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sábado, 31 de diciembre de 2011

Yo me tomo las uvas con el reloj de la Puerta del Sol, ¿y tú?

El reloj de la Puerta del Sol: Un reloj del siglo XIX

Lo construyó y donó a Madrid José Rodríguez Losada,  un militar que huyó de España por sus ideas liberales y se estableció en Londres, donde se convirtió en uno de los mejores relojeros del siglo XIX.

En el siglo XIX los relojeros suizos y británicos se dedicaban a falsificar los relojes que un español hacía en Londres y a distribuirlos en el mercado español, de igual manera que ahora se falsifican y comercializan las mas prestigiosas marcas de relojes en el Chinatown neoyorquino.

Se trataba de José Rodríguez Losada, autor del conocido reloj de torre de la Puerta del Sol madrileña, que regaló a la ciudad, en presencia de la reina Isabel II.
Dado que en aquel tiempo todo lo relacionado con la tecnología y la ciencia en España sólo podía desarrollarse en el Ejército o la Marina, únicos demandantes de estas materias, cabe pensar que fuera allí donde aprendió el oficio de relojero.

Salió de España, según su testimonio, en 1828, por razones políticas derivadas de su ideología liberal y de la dura represión que desencadenó Fernando VII en aquella década. Su huida tuvo aire novelesco, historia la contó el hijo del superintendente, el famoso poeta y dramaturgo José de Zorrilla, en sus Recuerdos del Tiempo Viejo. Andando el tiempo, Zorrilla se hizo amigo del relojero.

El reloj de la Puerta del Sol, sin duda el más famoso de España, fue un regalo de Losada. Su instalación en lo alto de la Casa de Correos, que tuvo lugar en 1855, ha hecho que la arquitectura de este conocido edificio haya ido cambiando con el paso del tiempo, sólo por las variaciones que ha ido experimentando el aspecto de la torre en que se aloja el reloj.
Su maquinaria es, sencillamente, una maravilla. Tiene sonería de horas y, lo que es más raro, de cuartos. Esto, da lugar a tantas confusiones el día de Nochevieja y a atragantarse con las uvas. 








No dejéis de disfrutar de este vídeo con la canción de MECANO, que me hace viajar a mis tiempos de adolescencia, y a los más mayores que yo, a sus tiempos de infancia, cuando Madrid era así de delicioso.

domingo, 6 de noviembre de 2011

La casa de tócame, Roque

Hace unas semanas, no muchas, estaba de paseo por Madrid con la familia y una amiga, y con la cámara colgada al cuello, como siempre acostumbro a hacer. Cuando, cuál no sería mi sorpresa, me topé con la foto que tenéis aquí a vuestra inzquierda. "¡Siglo XIX!" - me dije. "¡Biblioteca, blog!" Pues bien, aquí os explico de dónde viene este dicho tan español.


La Real Academia Española de la Lengua la define como "aquella en que vive mucha gente y hay mala dirección y el consiguiente desorden". Pues bien, la citada casa realmente existió, y por eso está la placa situada en la confluencia la calle Barquillo con la calle Belén que así lo atestigua, señalándonos el lugar en el que estaba originalmente la casa.


La Casa de Tócame Roque estaba en la calle del Barquillo, de Madrid, y fue demolida en 1850. Era una casa de vecindad fea e insalubre. La casa se hizo famosa gracias al sainete de Ramón de la Cruz titulado La Petra y la Juana o el buen casero (conocido popularmente por La Casa de Tócame Roque), así como por las múltiples trifulcas que en ella se sucedieron. Son especialmente conocidas las riñas entre dos miembros de una misma familia, los hermanos Juan y Roque, que disputaban y el primero desafiaba al otro diciendo “tócame Roque, si te atreves”, y lo decía con tan grandes voces y tan a grito pelado, que así se quedó para los restos el nombre de la casa y pasó, como en otros casos, al resto del país a través de los escritores madrileños que ejercían de columnistas en los periódicos que luego se distribuían por toda España. Quizás el motivo de tanta desorganización era debido a que la casa era una inmensa corrala en la que conviviían unas ochenta familias de chisperos, que tenían instaladas sus fraguas en el patio central.


Sin embargo el mayor de los enfrentamientos sucedió en el año 1850, cuando el Ayuntamiento decidió demoler la casa. Ante tal situación sus habitantes se resistieron a abandonar sus viviendas, siendo famosos los feroces enfrentamientos que estos mantuvieron con las fuerzas encargadas de mantener el orden, aunque al final no lograron evitar el derribo.



Don Ramón de la Cruz, el autor del sainete que hoy os contamos, fue el precursor de la zarzuela, género musical que consiste en pequeños apuntes costumbristas de asunto humorístico llenos de música y canciones, compuestos con agilidad y gracia en verso, en los que trata y retrata al Madrid de la época con sus corralas.

Y hablando de corralas, chicos y chicas: ¿Recordáis la majestuosa maqueta que Vicente preparó hace un par de años? Pues bien, para este curso Vicente está preparando algo muy especial para el hall de la entrada del cole. Dentro de unos meses podréis vivir lo que eran las corralas como si os hubieseis trasladado al Madrid del siglo XIX que os describimos. ¡Qué suerte tenemos de tener a un artista así en nuestro cole!